No permitas que entre el frió No valla ser cosas que sientas frió Que te des cuenta que estas vivo Que vivo como viven los otros Que como vos sienten frió No, no te permitas el frió Prende esa estufa, cierra la puerta Blinda las ventanas Si entrara alguien que roba lo matarías Con esa arma que ametralla ¿Pero si entrara el viento? ¿Con que lo matarías? Cierra la puerta que no entre el frió Que ametralla sin arma Sin arma despierta la conciencia que mata
Nunca me dijeron Que para hacer una estatua de bronce Hay que hacer una guerra primero Nunca me dijeron Que un tanque no es una verdad Es una mentira, blinda Sorda, a prueba de emociones Y canciones Que el dinero se sirve más de la fuerza Que de la razones Cuando hay que someter la verdad Usan el fuego, la fragua, la mentira Que la verdad es más fuerte Cuando hay que repartir El poder se sirve primero Que la mentira tiene orugas Ruedas de aceros, topadoras Tribunales, uniformes Televisores, templos y prisiones Mientras la verdad Anda en ambulancia, Se Pesea por la ciudad En colectivos naranjas En zapatillas de lona Va por los parques Buscando un pedazo de cielo Pero nunca me dijeron Que las verdades se reconocen Cuando se encuentran Cuando trabajan Cuando se detienen Cuando dicen vasta.
No nacemos somos sacados Del mil formas fuimos extraídos del útero Los médicos, un dogma Una industria nos dieron los primeros cuidados El tomate no es un tomate Es una goma Sin sabor nace en invierno Los pollos crecen sin ver el sol La yerba no es yerba El mate no es un mate La justicia no es justicia Y esto no es arte.
Si solo los muros fuesen conciencias dormidas Uno podría escribir mañana en ellos ¡Verdad,justicia!! Pero los hombres no tienen sueños Tienen frió, hambre, miedo Un papel que nos dice que desear, con tiempo Son otros los hombres que no dicen nada Sacan balance y entregan miserias Hacen encuestas, para saber de que se trata Duermen con sus bienes Se apropián de los ajenos No ocultan sus crímenes Hacen una telenovela con ellos Un show de nuestra infelicidad Les llevan flores a los genocidas Que fueron sus encubridores Cuando habría que silenciar a los muchos Al que estaba en la calle, pidiendo justicia Al que estaba en la fábrica cuidando el trabajo Al que estaba en universidad defendiendo el saber Porque no se vendían no permitían el desfalco Los robos, le doblegaron con el silencio Y ocultaron sus crímenes con ramos de flores Que vendría ser la justicia para quien nos manda Dinero, mas dinero solo el dinero es justo y verdadero Uniformes azules lo cuidan todo el tiempo Carrozas blindadas lo trasladan de las ciudades Y se lo llevan lejos, son sus ganancias Sus razones, nuestra carencia, nuestra miseria Con sus embajadas a los que nos gobierna les alcanza Para ser lo que quieren, sin derechos ni justicia Son patrones y dueños
Hay viene el hombre con su civilización Con sus rémington y sus lanzas Para llamarme salvaje Para cortarme la lengua Para sacarme de mi tierra Hay viene el hombre con su civilización Con sus uniformes y sus cadenas Patrones y generales Criminales y lacayos Para avasallarme Para suprimir los derechos Para ponernos un precio Hay viene el hombre con la civilización Con sus imperialismo Para saquear la riqueza A matar el aire A envenenar el agua A empobrece la tierra Hay viene el hombre con su religión Con su Dios hecho carne Con su verdad hecha palabra Con su crímen en su conciencia Y sus veinte monedas.
En Viena hay diez muchachas, un hombro donde solloza la muerte y un bosque de palomas disecadas. Hay un fragmento de la mañana en el museo de la escarcha. Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay! Toma este vals con la boca cerrada.
Este vals, este vals, este vals, este vals, de sí, de muerte y de coñac que moja su cola en el mar.
Te quiero, te quiero, te quiero, con la butaca y el libro muerto, por el melancólico pasillo, en el oscuro desván del lirio, en nuestra cama de la luna y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay! Toma este vals de quebrada cintura.
En Viena hay cuatro espejos donde juegan tu boca y los ecos. Hay una muerte para piano que pinta de azul a los muchachos. Hay mendigos por los tejados, hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay! Toma este vals que se muere en mis brazos.
Porque te quiero, te quiero, amor mío, en el desván donde juegan los niños, soñando viejas luces de Hungría por los rumores de la tarde tibia, viendo ovejas y lirios de nieve por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay! Toma este vals, este vals del "Te quiero siempre".
En Viena bailaré contigo con un disfraz que tenga cabeza de río. ¡Mira qué orillas tengo de jacintos! Dejaré mi boca entre tus piernas, mi alma en fotografías y azucenas, y en las ondas oscuras de tu andar quiero, amor mío, amor mío, dejar, violín y sepulcro, las cintas del vals.